
Que alegría me ha dado ver la cruz, que cada miércoles y sábado preside mis celebraciones.
No le conozco de nada, pero en mi corazón estábamos en comunión, tenemos algo en común que no es de este mundo.
Esta imagen me ha valido mucho más que muchas de las catequesis que he escuchado. Un sola imagen vale más que mil palabras.
Gracias hermano por tu fé.

